Hola.
Ya tenía un rato que no subia algo.
Pero quiero haver uin paréntesis en mis historias raras para poner una historia rara, pero inédita.
Este es un cuento que metí a un certamen.
El cuento está basado en un correo que circula por internet, pero este tiene otro tipo de final.
Se llama Intenciones, y es este:
Para cuando él llegó era cerca de media noche. Entró buscándola, pero no la encontraba, buscándola entre todo ese tiradero que se extendía a lo largo y ancho de ese departamento, que el llamaba “depa”.
Después de un rato de buscar desenfrenadamente, la encontró. Estaba escondida detrás del comedor; él la tomo y la aventó contra el sillón enfurecido y listo para reclamarle, para acabar con esa agonía que lo estaba destrozando por dentro y por fuera
Después de verla un buen rato dijo al fin:
-Ya no puedo más, Esto se acabó. –
Y ella no dijo nada. Él, continuó.
-Esto es insoportable, ya no aguanto lo que haces conmigo, y porque sé que no puedo llegar más bajo. Tengo más que ganar que perder, por eso llegué a la decisión de acabar contigo, porque tú ya no puedes más conmigo. Al fin le haré caso a todos los que me dijeron que contigo solo tendría desgracias e infelicidad, y que no los escuché. Porque después de todo este tiempo, al fin entendí que todos ellos tenían razón.-
Y ella no dijo nada. Él con una exaltación cada vez más grande, y que cada vez podía contenerse menos dijo:
-Sí, aún recuerdo el momento en que nos conocimos, en que te vi por primera vez, en que mi novia nos presentó…-
Entonces, hizo una pausa, suspiró un poco y siguió:
-¡Pobre de ella cuando nos presentó!, ¡no sabía que eso acabaría con nuestra relación, y que acabaría conmigo! Aún recuerdo que en el primer momento te vi con algo de indiferencia, y que estuve a punto de no hacerte caso, pero ¡Qué tonto fui, y que tonto he sido!-
Y ella no dijo nada, y él aunque no esperaba alguna respuesta continuó recriminándole diciendo:
Y ahora estás tan inmóvil como antes, esperando a que me rinda ante ti, a que me una de nuevo a ti, como lo he hecho una y otra vez, y sentirte.
Ya no recuerdas que solo me bastó tenerte un momento para no querer dejarte, dejar todo en lugar de a ti, dejar mis estudios, abandonar mi trabajo, y mi vida… …todo… ¡Todo!, y solo por estar contigo, y discutir con mis padres cuando me dijeron que no eras buena para mí, que no te volviera a ver, pero no los escuché, y los recriminé. Aún recuerdo cuando les dije que no querría saber más de ellos, y que no comprendían que te necesito.
Y ella no dijo nada, sin embargo, él vía una cara de cinismo, una actitud retadora que hizo que perdiera la paciencia de nuevo e hizo descontrolarse otra vez, y lanzando una pequeña grabadora contra la pared, continuó, con su voz cada vez más ahogada en lágrimas de rabia, de impotencia:
-¡Tú me hiciste ver las estrellas, tú me hiciste sentir en las nubes, tu me hiciste sentir algo que jamás sentí; un amor y un odio contra toda la humanidad, unas enormes ganas de tenerte y desear que estuviéramos juntos toda la vida, y que aún mi novia que fue quien nos presentó, nos encontró juntos y me prohibió que te volviera a ver, pero en lugar de hacer caso, la insulté y la golpeé.
Todo esto lo decía con palabras atropelladas, su rostro se iba encarnando más a cada momento, los ojos se abrían impresionantemente y siguió con mucho trabajo diciendo:
Pero ya no más, porque me he dado cuenta de que vivir contigo, dependiendo de ti, y de todo lo que me has hecho no es vivir, y que si esto ha de acabar, que sea de una vez, antes de que tú me termines de destrozar.
Y ella no dijo nada.
Él entonces la tomó, la aventó hacia la cocina, la siguió para volver a tomarla para después al fin ponerla al revés, y poco a poco ir vaciando su contenido en el bote de basura. Luego dijo: “Ya no más, desde ahora renuncio a ti, y a tu dependencia, así como renuncié a una vida de verdad por tomarte y dejar que tú me controlaras”
Luego, gritó muy fuerte.
“DESDE AHORA RENUNCIO DE UNA VEZ Y POR TODAS A LA COCAÍNA.”
Entonces, un escalofrío recorrió todo su cuerpo, y sudando cayó al suelo sin sentido.
A la mañana siguiente apenas si recordaba lo que había pasado, pero sin llegar a comprenderlo del todo; fue entonces cuando vio la pequeña bolsa de cocaína a la que la noche anterior había gritado, regañado, y reprochado.
Y la pequeña bolsa, como la noche anterior, y todo el tiempo, no dijo nada.
Pero él aún creyendo que lo pudiera escuchar, la tomó con todo el cuidado que pudieron sus temblorosas manos, y le dijo:
-Sabes que te necesito. Olvida todo lo que dije ayer. Sí, ya sé que digo lo mismo todo el tiempo, y que anoche casi acabo contigo, pero ¿sabes? No puedo vivir sin ti. Ahora vamos a que re rellenen.
Y salió por la misma puerta por la que había entrado la noche anterior, tan exaltado, salió sellando irremediablemente su destino, con tambaleantes, decididos y enredados pasos buscando más desesperado que nunca a su expendedor…
…Pero no sabía lo que le pasaría en el camino…
Espero que les haya gustado

Escrito por boxtown